Ella caminaba sobre la estrecha y larga línea de su vida.
A un lado.
Él.
Al otro lado.
El mundo sin él.
Caminaba despacio y él la seguía.
El viento soplaba fuerte, su pelo se revolvía .
Ella cerraba los ojos,
y sus ojos no podían más que sentir y derramar lágrimas.
Ya quedaba menos.
Al final;
el horizonte, granate y roto.
Debajo de sus pies;
el precipicio;
la muerte, negra y cortante.
De repente, una voz desafió al silencio de la noche.
Era él.
¡Espera!
Sigo necesitando tu mirada.
No ves que me hundo,
que no hay salida.
Una fría ráfaga de viento y lluvia azotó su cara y desvaneció a su mirada.
Dudaba y el silencio se apoderaba otra vez de sus almas.
Y otra vez él.
¡Eres tú!
¡Deja de jugar conmigo!
¡Deja de amarme!
¿Ahora qué?
¿Tendré que esperar a que recojas mis pedazos?
¿O seré yo el que recoja lo poco que quede de tu vida?
Ella miraba perdida en otra vida. Y él seguía rajando sus lágrimas para que cortasen más al caer sobre su fino cabello, el de ella.
¡No! ¡Tengo que hacerlo!
No puedes seguir recorriendo mi cuerpo como cada día y hacerme sentir único.
No puedes susurrarme al oído tus sentimientos y después abandonarme en una esquina.
No puedes querer que te quiera cuando me doy la vuelta y regalas tus besos.
¡No puedes matarme así!
¡Prefiero que desaparezcas!
Ella se acercó, y le besó profundamente.
¿Podría aquello borrar el dolor?
Ella pensó que sí.
Después, separó sus finos labios y le pidió perdón, una vez más.
Él permanecía inmóvil.
Observando la vida de ella,
que se reflejaba a su alrededor
Esa vida,
era tan oscura y tibia.
La sentía tan lejos de él...
Tan lejos
que no podía envolver las mentiras
para convertirlas en verdad.
Tan lejos
que no podía creer sus palabras.
Ni besarla
y mucho menos, amarla.
Y miró a un lado y a otro, y en medio, ella.
Intentaba olvidar su silueta, pero era algo imborrable en él.
Ella estaba sentada, mirando al precipicio, burlándose de su propia vida.
Una lágrima calló sobre su pálida mejilla y notó como una pequeña mano le agarraba.
Ella se giró.
Era él.
Lloraba con los ojos cerrados.
Sus manos se abrazaban tan fuertemente que ahogaban al aire.
Y el tiempo se hacia tan lento y pesado.
Él se sentó junto a ella.
En ese momento, los dos sentían lo que iba a pasar.
Querían olvidarse, pero no podían.
Querían amarse, pero no podían.
¿Permanecerían separados amándose e intentando olvidarse?
¡No! Sería mejor hundirse los dos en su amor y no volver a mirar al horizonte.
No podían vivir el uno sin el otro.
No aguantarían luchando por sobrevivir en un mundo no deseado.
¡Sí! Ellos preferían ahogarse juntos, en la eternidad.
Se miraron.
Y al mismo tiempo, se susurraron al oído:
-Te amo.
Y saltaron al vacío.
Saltaron hacia la muerte.
Dedicado a una persona muy especial.
Rcuerda, sólo hado hincapié en la desesperación y el deseo de saltar al vacío fruto de la traición...
Pero para nada tienes que acabar así, porque la vida te debe mucho y tienes que disfrutarlaaa!!
Te quiero pequeño!!1bsazooo
sábado, 2 de junio de 2007
Con ella
Mi pequeño y largo dedo índice recorría ahora su cara, daba vueltas por su encrespada piel y se hundía en su cuerpo.
La tocaba.
¡Sí!
Ella estaba allí.
Sus suspiros morían con la llegada de la noche.
Y yo seguía con ella.
Acariciaba ahora su espalda, su suave y clara espalda.
Y mis dedos se perdían en ella.
Y sus labios se perdían en mi.
Pero seguía.
Mis manos se arrastraban con suavidad y se detenían cuando su respiración se hacía más fuerte
recalcando en ella mi deseo.
Ahora, mi lengua.
Era la que humedecía y besaba su cuerpo, poco a poco.
Me detenía.
La miraba.
Preciosos aquellos ojos que intentaban apoderarse de mi cabeza clavándose en mi mente una y otra vez.
Observaba.
Un lunar brotaba de su labio y me invitaba a besarla.
Un lunar.
Su mirada.
Su cabello.
Me sumergía en otro mundo.
Con ella.
24.03.06
La tocaba.
¡Sí!
Ella estaba allí.
Sus suspiros morían con la llegada de la noche.
Y yo seguía con ella.
Acariciaba ahora su espalda, su suave y clara espalda.
Y mis dedos se perdían en ella.
Y sus labios se perdían en mi.
Pero seguía.
Mis manos se arrastraban con suavidad y se detenían cuando su respiración se hacía más fuerte
recalcando en ella mi deseo.
Ahora, mi lengua.
Era la que humedecía y besaba su cuerpo, poco a poco.
Me detenía.
La miraba.
Preciosos aquellos ojos que intentaban apoderarse de mi cabeza clavándose en mi mente una y otra vez.
Observaba.
Un lunar brotaba de su labio y me invitaba a besarla.
Un lunar.
Su mirada.
Su cabello.
Me sumergía en otro mundo.
Con ella.
24.03.06
Roto silencio
Una voz,
el profundo silencio.
Un nudo en mi garganta,
y mientras tú,
hablándome de tantas cosas,
melancolía y sueños;
Belleza,
y poesía.
Poesía que nacía en tus labios
y se derramaba sobre el silencio.
Poesía que cortaba nuestra extrañeza
al oír nuestras voces,
al sentir con las palabras.
Tu voz,
derrotando
al silencioso silencio.
"Sólo escribo por gusto"
te repetía a ti, insaciable voz.
No soy nadie,
pensamientos contradictorios
me agotaban y pesaban en mi.
Y por fin
llegó mi voz,
matando al precioso silencio.
22.05.06
Dedicado a Leo Zelada.
Pero, sobre todo, a esa inesperada llamada de teléfono...
Un saludo.
el profundo silencio.
Un nudo en mi garganta,
y mientras tú,
hablándome de tantas cosas,
melancolía y sueños;
Belleza,
y poesía.
Poesía que nacía en tus labios
y se derramaba sobre el silencio.
Poesía que cortaba nuestra extrañeza
al oír nuestras voces,
al sentir con las palabras.
Tu voz,
derrotando
al silencioso silencio.
"Sólo escribo por gusto"
te repetía a ti, insaciable voz.
No soy nadie,
pensamientos contradictorios
me agotaban y pesaban en mi.
Y por fin
llegó mi voz,
matando al precioso silencio.
22.05.06
Dedicado a Leo Zelada.
Pero, sobre todo, a esa inesperada llamada de teléfono...
Un saludo.
Sin verme, sin ti.
No me veo
andando despacio
por la línea
de la locura
contigo.
Ni tampoco
a contracorriente
para deshuesar
al tiempo.
No me veo
ni de un lado
ni de otro,
pero si de un color verdoso
dentro de tu mirada.
Palabras, sin aliento
deshaciéndose
sobre mi nuca.
Metamorfosis confusa
entre tú
y yo.
Revoloteamos,
provocando
al placer.
Andamos desnudos
y desnudos desnudamos
nuestras sombras.
No me veo
ni lejos
ni cerca,
ni tampoco
muerta.
Sigo creyéndome inmortal
aunque solo sea
junto a ti...
No me veo
construyendo
un largo puente
para sobrepasar
al egoísmo.
Ni tampoco
besando
la paz
bajo mis pies
Imposible.
Libertad
hincha
mis venas.
Y tú, color añil
allí.
No me veo
de tu mano
cuando el mundo
estalle.
No me veo.
Ni veo al mundo.
Tampoco quiero verlo.
Después de todo
solo sé
que solo
llegaré a vermesin ti.
andando despacio
por la línea
de la locura
contigo.
Ni tampoco
a contracorriente
para deshuesar
al tiempo.
No me veo
ni de un lado
ni de otro,
pero si de un color verdoso
dentro de tu mirada.
Palabras, sin aliento
deshaciéndose
sobre mi nuca.
Metamorfosis confusa
entre tú
y yo.
Revoloteamos,
provocando
al placer.
Andamos desnudos
y desnudos desnudamos
nuestras sombras.
No me veo
ni lejos
ni cerca,
ni tampoco
muerta.
Sigo creyéndome inmortal
aunque solo sea
junto a ti...
No me veo
construyendo
un largo puente
para sobrepasar
al egoísmo.
Ni tampoco
besando
la paz
bajo mis pies
Imposible.
Libertad
hincha
mis venas.
Y tú, color añil
allí.
No me veo
de tu mano
cuando el mundo
estalle.
No me veo.
Ni veo al mundo.
Tampoco quiero verlo.
Después de todo
solo sé
que solo
llegaré a vermesin ti.
Tiempo
Tiempo
que pasa y se pierde.
Tiempo que se envuelve
y suspira.
Tiempo manchado de tiempo.
Lejano y cercano.
Muerto y vivo.
Tiempo que se nos cae encima
y nos araña
Tiempo que duele
y sigue en ti; en mi.
Tiempo manchado de tiempo.
Seco y cálido.
Frío y húmedo.
Tiempo sordo
y agrietado.
Tiempo
que pasa y no vuelve.
que pasa y se pierde.
Tiempo que se envuelve
y suspira.
Tiempo manchado de tiempo.
Lejano y cercano.
Muerto y vivo.
Tiempo que se nos cae encima
y nos araña
Tiempo que duele
y sigue en ti; en mi.
Tiempo manchado de tiempo.
Seco y cálido.
Frío y húmedo.
Tiempo sordo
y agrietado.
Tiempo
que pasa y no vuelve.
Versos cortos
Versos cortos,
que se derriten
en espiral.
Tan poco se...
Tus manos son débiles
y el tiempo
resbala entre tus dedos
escapándose
para no ver más.
Cuánto no sé...
Todo igual.
Tú.
Enferma
sin luz.
Muerta
sin muerte.
Versos cortos
bebiendo de mi,
juntos.
Lejos
su vida huye
de la soledad
que la abriga
cada día.
No es nada.
Nada es nada.
Ni tú ni yo.
Ni siquiera
ella.
Versos cortos,
que se marchitan
en el gris de tu mirada.
Ella que es tanto
fruto de amor
también de odio
Da vueltas en mi cabeza
No sé que pasa
Me giro
y descubro.
Creer
empequeñeciendo
tu vida.
No creer
engrandeciendo
mi dolor.
Versos cortos,
a flor de piel.
31.06.05
que se derriten
en espiral.
Tan poco se...
Tus manos son débiles
y el tiempo
resbala entre tus dedos
escapándose
para no ver más.
Cuánto no sé...
Todo igual.
Tú.
Enferma
sin luz.
Muerta
sin muerte.
Versos cortos
bebiendo de mi,
juntos.
Lejos
su vida huye
de la soledad
que la abriga
cada día.
No es nada.
Nada es nada.
Ni tú ni yo.
Ni siquiera
ella.
Versos cortos,
que se marchitan
en el gris de tu mirada.
Ella que es tanto
fruto de amor
también de odio
Da vueltas en mi cabeza
No sé que pasa
Me giro
y descubro.
Creer
empequeñeciendo
tu vida.
No creer
engrandeciendo
mi dolor.
Versos cortos,
a flor de piel.
31.06.05
Eres tú
Y caerme en otro mundo
relamiendo los segundos
buscando la belleza
del viejo horizonte.
Estás entre las palabras,
entre la niebla.
Y escribo.
Te describo sobre un papel
dibujando finas líneas
bailando
sobre las sombras
de tu cabello.
Estás entre mis versos,
escondido.
Entre la lluvia derramada
en cientas de noches.
¿Te acuerdas?
Te tenía tan cerca
Quizás tan lejos.
Amaba a tu voz
y te veía detrás de ella.
Sigues entre las palabras
de mis pensamientos.
Sigues entre la lluvia
acurrucado junto a mi,
mojándonos,
imaginándonos juntos.
Te describo de nuevo,
has vuelto
con el perdón
deshaciéndose
en tus manos.
Eres la vida que intenta huir
y gritar
para desaparecer.
Gritar
y luego volver a gritar
para caer en mis brazos.
Te tenía oculto
lejos de mi
para no descubrirte
para no tener que matar
al recuerdo
de nuevo.
Eres la vida que pide libertad;
lejos de mi.
Eres la vida que se mancha
de oscuridad y orgullo
de miedo y soledad.
Eres mi vida en tu vida.
Eres todo.
Eres tú.
31.06.05
relamiendo los segundos
buscando la belleza
del viejo horizonte.
Estás entre las palabras,
entre la niebla.
Y escribo.
Te describo sobre un papel
dibujando finas líneas
bailando
sobre las sombras
de tu cabello.
Estás entre mis versos,
escondido.
Entre la lluvia derramada
en cientas de noches.
¿Te acuerdas?
Te tenía tan cerca
Quizás tan lejos.
Amaba a tu voz
y te veía detrás de ella.
Sigues entre las palabras
de mis pensamientos.
Sigues entre la lluvia
acurrucado junto a mi,
mojándonos,
imaginándonos juntos.
Te describo de nuevo,
has vuelto
con el perdón
deshaciéndose
en tus manos.
Eres la vida que intenta huir
y gritar
para desaparecer.
Gritar
y luego volver a gritar
para caer en mis brazos.
Te tenía oculto
lejos de mi
para no descubrirte
para no tener que matar
al recuerdo
de nuevo.
Eres la vida que pide libertad;
lejos de mi.
Eres la vida que se mancha
de oscuridad y orgullo
de miedo y soledad.
Eres mi vida en tu vida.
Eres todo.
Eres tú.
31.06.05
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